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Reflexión sobre esas cosas que me dan mucha pereza.

Por definición soy un tío positivo, diría que muy positivo, y, por lo general , no me afectan mucho las malas noticias. Intento ver la vida de forma práctica y, además, me considero, como decía una buena amiga mía, un generalista, que ve las cosas con perspectiva, desde lo global, haciendo más caso al contexto que al acontecimiento puntual.

… o mi teoría de percepción de la realidad.


Y es que la realidad, en tiempos de crisis, queda totalmente desvirtuada, totalmente desfigurada, ¿o no? ¿Es cierto que estamos inmersos en una situación de crisis brutal? ¿Es cierto que poco podemos hacer ante el tremendo desempleo que nos rodea? ¿Es cierto que hay escasas o nulas oportunidades de nuevos negocios? ¿Es cierto que las cosas están verdaderamente complicadas?

… cuando la zona de riesgo es una zona completamente vivible y disfrutable.

 

Tweet Kiko rivera

@riverakiko

estar en Sevilla en un centro comercial y se te acerque un pequeñajo y te diga “Kiko yo quiero ser como tú” no tiene precio. #subidon!

En fín. Llevo, durante estos últimos meses, dando infinidad de conferencias en infinidad de instituciones públicas y privadas, universidades, empresas,… en todas ellas intento conjugar contenidos más o menos profundos con muchas dosis de humor y ejemplo prácticos que me ayuden a explicar esos contenidos.

Mandar un whatsapp que pone “te llamo en 5 min” sabiendo que vas a tardar más de media hora. Normal.

Me están matando las redes sociales, la TV, las revistas, internet, … sólo veo gente estupenda, sonriendo, haciendo cosas mega divertidas todo el verano. Amigos saltando delante del Empire State,  fotografiándose sus pies con arena en un fondo infinito azul, bailando canciones dentro de un coche como si estuvieran poseídos, diciéndose lo mucho que se quieren, comiendo paella, bebiendo sangría, … veo tronistas estupendos en la tele con cuerpazos morenazos y sonrisas eléctricas que dan escalofríos, elegantes Nachopolistas a los que les quedan estupendamente las americanas arremangadas hasta los codos sobre una camiseta de manga corta marinera, por supuesto, blanca y azul, festivaleros que hablan de esos temazos que están sonando en ese mismo instante en el Fib,  en el SOS, en el Arenal, o en el Low, o en el Sonar, o en el Rototom, … ufff y estoy totalmente abrumado.

¿y yo qué? Yo me siento normal, un tío normal que hace cosas normales, cosas que no merecen ningún comentario porque distan mucho de ser divertidas o extraordinarias.

Pues estoy pasando un verano normal.

No me he podido ir de viaje y me he quedado por mi casa, y me están comiendo los mosquitos.

Y si he conseguido salir un ratillo el sábado por la noche, me he agobiado de tanta gente, y al día siguiente me ha tocado levantarme pronto porque tengo dos hijos. Normal.

Y he decidido leer algo formativo este verano y acabo enganchado al móvil, llevo 23 hojas leídas de 347. Normal.

Y he decidido ponerme en forma y creo que estoy peor que cuando empecé el verano. Creo que lo dejaré para Septiembre, eso, y aprender Inglés. Normal.

Y acabará el verano y estaré más cansado que cuando empezó, y con la sensación de que no he hecho nada extraordinario. Normal.

Pero sí. Este verano me ha pasado una cosa que me ha encantado y os la quiero decir. He descubierto, a  la genial Belén Torregrosa,  y me ha dicho directamente a mí  (porque ella habla siempre y solo para mí) que en la normalidad está la esencia de la felicidad. Que no debo  estar constantemente buscando el momento apropiado, para la foto perfecta, sino que en ese viaje de encuentro, de espirales vivenciales, es ahí cuando debo optimizar mis momentos y sacarles el máximo jugo. Que si quiero una vida, como ella dice, ”de perdices”, esas no las debemos dejar para el final, debemos buscarlas en esa normalidad.

Y que hay Supermanes, claro que los hay, y son muy guapos y muy listos, y son geniales, pero no soy yo. Yo soy Superman_sito, encuentro mi felicidad máxima en mi casa, con mi gente, en pijama (ese cutre que ha perdido toda su original forma perfecta, como yo), y si es invierno y con una mantita en el sofá, pues mejor. Y disfruto de ti, de lo que me cuentas, de tus miserias y de las mías, y las compartimos y nos reímos, y las confesamos y lloramos. Imperfectos. Y lo saboreamos. Y llega un momento que nos entra sueño, porque no somos superman, y nos acostamos. Ha valido la pena.

Y ahora soy un poco más feliz, porque me reconozco imperfecto, aunque ya lo sabía, pero me he dado cuenta de que no se trata de buscar la perfección como persona en cualquiera de sus dimensiones, ni de buscar ese acto extraordinario que me haría tantísima ilusión. Se trata de saborear, esa es la palabra, mis pequeñas alegrías y mis pequeñas miserias, y de hacer de ellas, algo que me haga, sobre todo, sentirme vivo. Cuando uno se siente vivo es feliz, independientemente de que consiga sus anhelados objetivos. Saborear.

Pero de Belén he aprendido algo más. Que lo importante no está en la descripción, está en la emoción. No busques descripciones, esas aburren, busca emociones, porque esas emociones son realmente las que nos empujan a las decisiones  realmente trascendentales.

Pienso centrarme en la emoción, en ser capaz de expresar estados de ánimo que conviertan a la persona que me escucha en mi cómplice de vida, que se implique en mi existencia. Y yo haré lo mismo, buscaré relaciones que de verdad me aporten emociones interesantes. Y seré interesante, y contaré mi verdad sin filtros de instagram y viviré de acorde a ella. Y optimizaré todos mis momentos de felicidad.

¿y mi verano? Normal. Perdón, quería decir felizmente normal. ¿y yo? Encantado. ¿y tú?, quiero escucharte, déjame que me ponga el pijama y nos reímos.

www.belentorregrosa.com

https://www.youtube.com/watch?v=qgVYpjKGmMg

http://www.wonders.com/blog/seccion/proyecto-supernormal/

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