ARTÍCULOS

Miembro de:
top ten spain

Ni se te ocurra. Desde este artículo voy a darte algunas de las razones por las que pienso que no deberías, ni de coña, emprender

Ante todo quiero decir que esto del emprendedurismo lo considero como una gran burbuja de la que se intentan aprovechar muchos estamentos públicos y entidades privadas. Cuando la ineficacia de las administraciones se manifiesta en la imposibilidad de dar puestos de trabajo dignos a las personas, ponen de moda eso de que todos podemos ser empresarios y se inventan no se qué de la valentía, la motivación y de la zona de confort. Se les llena la boca con eso del autoempleo cuando no son capaces de generar trabajo. Ufff, es que me hierve la sangre.

Ofreced puestos de trabajo y veremos cuantos emprendedores o autoempleistas hay de verdad. Muchos menos de los que nos pensamos, porque la gran mayoría de los emprendedores lo son por obligación, no por devoción, como demuestran todas las estadísticas de emprendedurismo publicadas.

En todo caso, después de esta disertación medio revolucionaria voy a dar las 6 razones por las que creo que no deberías emprender. Nunca.

  1. Te quita la vida. Os lo aseguro. La necesidad de ganar dinero para pagar las facturas es tan grande que te consume toda la energía. Te pasa la vida pensando en cómo conseguir dinero para pagar el trimestre,  los autónomos, el iva, los impuestos, … nada de esto te importa cuando tienes un trabajo por cuenta ajena.
  1. Ya no tienes horarios establecidos.  La anarquía horaria pasa a reventarte tu vida social. No sabes nunca cómo va a ir el día, si vas a poder quedar (seguramente no) con tus colegas, si vas a poder comer en casa (no vas a poder), cenar o acostar a tus hijos.
  1. Pasas de tener un jefe a tener tantos jefes como clientes tienes. Esa es la pura verdad. Empiezan a poder mandarte todos, porque comes de tus clientes y se convierten en tus peores jefes. ¿qué te parece tener 200 o 300 jefes? Pues eso…
  1. El riesgo económico es evidente. Te la juegas. Tu pasta, la de tu familia, incluso la de algún amigo que seguro dejará de serlo. Puedes perderlo todo, y lo peor  es que no depende de ti, depende de 100.000 circunstancias que no puedes controlar por mucho Plan de viabilidad económica que hayas hecho.
  1. Somos responsables únicos y absolutos de cada decisión que tomamos. Nadie va a responder solidariamente con nosotros. Nuestro éxito y nuestro fracaso va a depender de mí, en exclusiva, y eso es una responsabilidad tan grande que en muchas ocasiones se convierte en inasumible.
  1. Por último, la incertidumbre. El no saber qué será de mañana, ni de mi futuro más inmediato y mucho menos el de a medio plazo. Todo empieza a convertirse en una asfixiante incertidumbre.

En todo caso y para rematar este fantástico artículo que estoy escribiendo os voy a  dar un dato: las cifras de fracaso de las Pymes son abrumadoras en España, el 80% de las que se crean no llegan a los 2 años,  y el 90% no llega a los 5 años.

… ¿y si eres emprendedor? ¿qué haces?

Pues nada tío, porque entonces harás como yo, es decir, ni puñetero caso a todas estas sandeces. Porque el que es emprendedor lo es desde dentro, y es un reaccionario, y aún cuando la gente, tu madre, tu novia, o un estúpido artículo como éste que leas en internet, te digan lo que No tienes que hacer y por qué, pues tú lo harás.

Porque el emprendedor todo esto ya lo sabe, lo asume, y sigue hacia adelante. Porque el emprendedor tiene un sueño y la diferencia entre un emprendedor y otro que no lo es, es fundamentalmente una: el emprendedor sueña y hace, el otro solo sueña.

¿y vale la pena arriesgarse? Pues sí. Sin duda ninguna. ¿y vas a fracasar? Pues problablemente. Pero eso no lo consideraremos nunca un problema. Es una mierda pero no es un problema.

Y este artículo lo escribo porque sé que no me vas a hacer ni caso (ni falta que hace).

(Sergio Ayala Climent. He abierto y he fracasado en  5 negocios. Voy por el sexto, y me va genial desde hace 10 años. Y si fracaso, seguro,  me buscaré la vida. Yo no elegí ser emprendedor, lo soy y punto,  pero me alegro tanto …)

¿Cuánto vales como profesional?... incluso, ¿qué valor tienes como persona? ¿Quieres que lo calculemos?

No es que yo sea mucho de leer, la verdad, como siempre digo yo soy más de TV y de la mala, pero siempre me obligo a estudiar  para no acabar nunca con mi proceso de formación. Leer artículos, libros, investigar por internet, … total, que hace unos días leí un artículo del gran Víctor Kuppers que me encantó. También tengo que decir que en todo esto de la “burbuja del coaching” hay, sobre todo, mucho vendedor de humo, gente que se ha subido al carro de “coach” para darte luz en tu penosa vida. Patético. Lo del Sr. Kuppers no es el caso, ni por asomo. Formador, gran conferenciante, escritor y una persona que tiene por bandera la ilusión y el entusiasmo, es decir, un seguro triunfador.

Bueno, a lo que iba. Se trata de poder medir tu valor como profesional, en el campo que sea, mediante una fórmula matemática tan revolucionaria como lógica:

V = ( C + E ) x A

En  esta fórmula la V cuantifica tu valor, y como ya he dicho es aplicable en cualquier terreno: mi valor como comercial en mi empresa, mi valor como persona en búsqueda de empleo, mi valor como responsable de recursos humanos de una empresa, mi valor como formador o mi valor como semental sexual, lo que sea . Bueno, que eso, el valor que tú quieras medir.

La C simbolizará el conocimiento adquirido. Aquí entra de forma fundamental el tema de la formación de la que hemos hablado al principio. Cuanto más conocimiento adquieras de una materia, tu valor irá aumentando. Por tanto, te guste o no te guste, estudia, lee, mira documentales de la 2 o tutoriales del YouTube, lo que quieras, pero no dejes nunca de formarte: asiste a conferencias, charlas, escucha a gente que dice cosas interesantes, y quédate con lo importante, porque eso va a aumentar tu valor como profesional.

La E es tu experiencia. El conocimiento está bien, pero no sirve de nada, o de muy poco, sin experiencia. Tu fantástica carrera de Recursos Humanos no vale absolutamente para nada hasta que no la pones en práctica en empresa, hasta que no recorres un tiempo de práctica que te complemente el conocimiento. Cuánto cerebrito sale de la universidad y se da de bruces con la vida real, y no levanta cabeza hasta que no coge experiencia. Por qué los nuevos estudios, del nivel que sean, se complementan con prácticas en empresas. Porque la experiencia también te va a dar valor. Y la Experiencia complementada con tu conocimiento va a hacer aumentar ese valor.

Total, que cuando tienes mucho conocimiento (el caso de todos los estudiantes) y le vas añadiendo a tu vida experiencia, tu valor aumenta. De la misma forma cuando tienes mucha experiencia y, además, te sigues formando, tu valor aumenta también, claro, V=C+E.

Hasta aquí todo claro y lógico. Pero ahora viene el elemento potenciador de Kuppers. Me encanta. Kuppers dice que esta fórmula tiene un elemento potenciador brutal, la A. La A es tu ACTITUD, y es el elemento multiplicador del primer sumatorio. Toda suma (C+E) se ve multiplicada por la A, la Actitud. Y esto es tan importante que puede destrozar tu valor como profesional o aumentarlo hasta límites inimaginables.

Fijaos en la paradoja. Tienes un alto grado de conocimiento, además tienes ya mucha experiencia (cualquiera de nosotros con 40 añitos ya cumplidos), es decir, tú mismo. Resulta que, según nuestra primera parte de la fórmula, tendrías un gran valor.  Pero ese sumatorio lo multiplicamos por tu actitud, y ¿Qué te da?. Pues mira, si tienes una actitud de mierda, es decir A=m, tu valor de profesional será un valor de mierda, porque, de todos es conocido que cualquier valor multiplicado por mierda se convierte en…

De la misma forma, imagínate que tienes poco conocimiento y poca experiencia, pero tu actitud  es fantástica, se potenciarán tus pobres valores y te dará un valor como profesional fantástico, que, además, podrás ir aumentando según aumentes los valores de tu sumatorio E ó C.

Por tanto, la Actitud se va a convertir en nuestro potenciador de valores, para lo bueno y para lo malo, y será, siempre, la parte más importante de nuestro éxito como profesional de lo que sea.

¿cuántos tíos/tías hay que están súper formados y con una experiencia brutal y en cambio no son buenos profesionales porque no han entendido que con esa actitud pierden todo su valor? Pues las tarimas de las universidades están llenas, los departamentos de RRHH de las empresas también, aunque casi todos están detrás de las ventanillas  de los organismos públicos o, en la Comunidad Valenciana, detrás de las vidrieras de seguridad de las sucursales de Bankia.

En todo caso, cuida mucho tus elementos potenciadores y asume su importancia, porque hay mucho joven sin experiencia ni formación que, con su buena actitud, están dando valores tremendos que van a ir aumentando exponencialmente… y cuál es tu actitud? Pues tu mismo, pero recuerda siempre que un día brillante va a depender más de tu actitud que del sol. Pues en lo profesional, lo mismo.

Sergio Ayala Climent, 30 años, nacido en Castellón. Si tengo que calificar mi vida hasta los 30 años no puedo dejar de pensar en solo un adjetivo. Fracaso constante.

Aproximadamente 4 relaciones serias, todas ellas fracasadas. 4 cambios de trabajo con sentimiento absoluto de fracaso,  3 empresas montadas con rotundos fracasos, ruina absoluta en 2 ocasiones y muchísimo dinero invertido y perdido. Toda una calamidad.

Cuando todas estas circunstancias se dan juntas en una edad en la que debes estar comiéndote el mundo, y en la que ves como la gente de tu alrededor consiguen buenos puestos de trabajo, entablan relaciones sólidas y ves que todo les va muy bien, en ese momento empiezas a odiar todo ese tipo de frases como:

“solo una cosa hace imposible un sueño: el miedo al fracaso”, “el truco no está en siempre vencer, sino en nunca rendirse”, “no se sale adelante celebrando éxitos, sino superando fracasos”, “no tengas miedo a fracasar, ten miedo a no intentarlo”, “el fracaso es la oportunidad de empezar de nuevo con mas inteligencia”, “si quieres tener más éxito, duplica tu porcentaje de fracasos”… y un montón de frases más de ese tipo.

Pues que queréis que os diga… que me tocaban las narices, la verdad. Me he esforzado en cada puesto de trabajo, en cada relación y en cada empresa que he montado, y he seguido fracasando. “no te arrepientas de las cosas que has intentado”, pues me he arrepentido, y mucho, de muchas cosas, sobre todo de muchas cosas que he hecho mal y que no volvería a hacer, y de muchas cosas que he intentado y no volvería a intentar.

Pero hay una gran verdad en todo esto, la única verdad que me creo, y es que el tiempo pasa, siempre pasa, y que el tiempo te da experiencia y sabiduría,  y esa es la única verdad que quiero compartir.

Soy una persona optimista por naturaleza y no quiero que este artículo quede como algo gris, oscuro, decadente y desesperanzado, todo lo contrario.

Pasados los años he aprendido a relativizarlo todo, y he comprendido que, sin duda, todas esas frases que tanto me cabreaban, resulta que eran todas verdad, y no las quería ni oir. Pero para darme cuenta de todo eso,  la única cosa que ha tenido que ocurrir es que ha tenido que pasar el tiempo, he tenido experiencias y he adquirido sabiduría, así de fácil. Y ahora creo, creo sobre todas las cosas,  en que debemos optimizar todos nuestros fracasos, sacarles el mayor de los rendimientos, saborearlos pensando  que,  no ahora que estoy jodido, pero sí dentro de un tiempo, este fracaso me va a ser útil de una manera u otra. Aunque ahora mismo lo vea todo negro, quiera abandonar, quiera dejarlo todo, … date tiempo, sólo date tiempo.

Y sobre todo muévete en terrenos de motivación intrínseca y piensa que cosas te hacen feliz y que no dependan de los demás: salir a correr, oir un disco de Los Flechazos, tomarme una cerveza con un buen colega, el que sea, nadar en pelotas, ir al cine (vestido, claro) o comer jamón… da igual. Pero se feliz paralelamente al fracaso, y cuando lo seas, podrás sentarte delante de tu fracaso, analizarlo y evaluarlo para sacar conclusiones que te harán, en el tiempo, mucho más sabio.

Un emprendedor no puede pensar que no va a fracasar, eso lo tiene que tener asumido, y si eso ocurre utilizará su experiencia en un siguiente proyecto. Una persona que busca trabajo, una persona que comienza una nueva relación o un estudiante que empieza su carrera universitaria… enfrentaos al fracaso con inteligencia, y si no podéis,  pensar en que pase el tiempo y hacerlo con un poco de distancia.

No soy nadie para dar consejos, la verdad, pero si soy alguien con mucho fracaso a mis espaldas, y puedo decir que podría dar conferencias sobre eso… Ostras! No lo había pensado! ¿ves? , se me acaba de abrir otra puerta … ¿y por qué no?

Sergio Ayala Climent, 43 años. Gerente de la empresa SAC SERVICIOS  (40 trabajadores), formador y motivador de equipos comerciales. Conferenciante y autor del libro Vendo  Todo Lo Que Quiero.  Casado desde hace 10 años con Clara y padre de la preciosa Bruna de 3 años y Simón de 10 meses. Conozco el fracaso y lo he optimizado. ¿qué vas a hacer tú?

P.D. El otro día me dijeron una frase que me ha hecho pensar mucho “mientras tu lloras yo te vendo Kleenex” … y no hago más que darle vueltas…

Tal y como os prometí la semana pasada, un tío de honor como yo no puede faltar a su palabra, voy a daros algunos consejos prácticos sobre cómo llevar a cabo de forma exitosa una conferencia, desde el punto de vista de un tío normal con todas sus limitaciones.

Para ello tengo que confesaros los síntomas que padezco desde dos días antes de la conferencia: nervios, muchos nervios, no puedo dormir, no como, nudo en el estómago, no fumo pero me entran muchas ganas, vértigos, inseguridad, … vaya, todas esas cosas que no les pasan a los cracks pero que yo padezco lo mejor que puedo.

Estos síntomas se reproducen cada vez que hago una conferencia, y llevo ya unos 10 años hablando en público. No hay manera. Pánico absoluto. ¿les gustará lo que voy a decir? ¿les perecerá interesante? ¿se reirán si suelto alguna parida? ¿serán participativos? ¿y si me quedo en blanco? ¿y si no funciona internet, o el ordenador, o el power point? ¿y si me dejo la cremallera bajada y hago el más espantoso ridículo? …arrrrggggg!

Soluciones prácticas made in Sergio:

PRIMERO… GUIONIZACIÓN ABSOLUTA.

Tengo todo, absolutamente todo, guionizado, desde el principio hasta el final. Unos me dicen “tío, cuando no sepas que decir o te quedes en blanco, improvisa” … Ni de coña, si improviso la cago, así de fácil. Tengo que tener un guión, perfectamente establecido y numerado. Nada de mapas conceptuales. Primero el primer punto, luego el 2, luego el 3, luego 4, … hasta el final. De forma que si en el 2 me quedo en blanco, me cojo en el 3 y fuera. No se nota. Por tanto, guionización absoluta y dejar de lado la espontaneidad.  Si me sale ser espontáneo, lo haré, pero yo me pongo siempre en el peor de los escenarios, y por si acaso … guión.

SEGUNDO… AYUDA VISUAL.

Antes utilizaba un Power Point con algunos titulares y muchas imágenes. Ahora utilizo Prezi, que, sin abusar, es mucho más dinámico. Da igual lo que sea. Ayuda mucho tener un soporte visual sobre todo porque te descansa tu mirada y la de los asistentes. Una buena música, imágenes , algún vídeo, …cualquier cosa que apoye tu argumentación y que te sirva para darte unos minutos de respiro o, simplemente, para acompañar tu explicación. Así que ya sabes, te descargas un programa de bajar vídeos de youtube y a buscar vídeos cortos como un loco.

TERCERO… FACTOR SORPRESA.

Se trata de sorprender desde el principio, y sorprender con algo, algo que capte rápidamente la atención.  Yo en mis conferencias me preocupo mucho, por ejemplo, de empezar bailando, o hacer alguna broma o faltarme con el presentador, o vestirme de una determinada forma. Algo que empiece activando a la gente, que esté a la expectativa.

CUARTO… PARTICIPACIÓN.

Da igual la temática de la conferencia, incluso con el tema más paliza, puedes, debes tener  voluntarios entre el público que dinamicen la charla. Has de preparar dos o tres ejemplos prácticos de lo que estás hablando y hacer participar de la manera que sea a alguien del público. Esto da mucha agilidad a la conferencia y ayuda a mantener ese factor sorpresa del que hablábamos.

QUINTO … SENTIDO DEL HUMOR.

Debería ser el primero de los puntos. F U N D A M E N T A L durante toda toda toda la conferencia. Insisto, da igual la temática, un buen sentido del humor cabe en cualquier exposición, por muy seria que sea. Si logras dar al contenido de fondo de una conferencia una forma de monólogo, tienes el éxito asegurado. No estoy hablando de contar chistes de Chiquito, estoy hablando de decir las cosas con humor, y eso es fácil, y lo puede/debe/tiene que hacer cualquiera.

SEXTO … HUMILDAD.

“no se como me he metido en esto y mucho menos como voy a salir… estoy hecho un flan”.  NO PASA NADA por empezar así una conferencia. Tienes una debilidad … exponla desde el principio y ríete de  ella. “estoy tan nervioso y tengo tanto calor con esta corbata que si desfallezco, por favor, demen cerveza, mucha cerveza, es lo único que me puede salvar, gracias… dado este aviso ya puedo comenzar mi conferencia…”

SEPTIMO… CAE BIEN.

Es la salvación de los normales. Si caes bien te perdonan casi todos los fallos que puedas tener. Trata de caer bien desde el principio al final, con tu forma de mirar, de moverte, de vestir, de hablar, con lo que quieras, pero preocúpate mucho de eso.  Odio la frase esa de “yo soy como soy, y al que no le guste…” Tu eres como eres en tu casa, pringao, pero más te vale que caigas bien porque si no vas a fracasar. Eso es seguro.

OCTAVO… DIFERENCIACIÓN

Que se te recuerde por algo, por lo que tú quieras que se te recuerde, pero trabaja para eso. No puedes ser uno más en nada porque entonces nada es lo que recordarán de ti. Tienes que convertirte en diferente, por lo que digas, por lo que hagas, por cómo lo digas, por cómo lo hagas, por cómo te vistas o por cómo te muevas… busca tu Valor Añadido diferente del resto. Yo empiezo todas mis conferencias diciendo que soy el Campeón del Mundo de Ajoaceite a Mano (lo cual es cierto). Menuda gilipollez. Todo el mundo recuerda esa gilipollez, y si la recuerdan, se acuerdan de mí, y si se acuerdan de mí se acuerdan de mi mensaje. Y trabajo mucho, durante toda mi conferencia, mi diferenciación de los demás.

… Y YA ESTÁ

… y cuando acabe la conferencia, respira, has triunfado, seguro, mira la gente, está entusiasmada, se han sorprendido, se han reído, han aprendido, les has gustado. Tienes a tu público entregado y entonces es cuando empiezas a sentirte  como lo que eres, una estrella del Rock, firmarás autógrafos, libros, un montón de groupies te estarán esperando en la puerta y tendrás sexo salvaje durante toda la noche… luego despierta, una conferencia  es lo más cerca que has podido estar de ese sueño, pero no está mal, ¿no? Jajaja!!!

Página 5 de 10
Está aquí: Home ARTÍCULOS