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On 25 Septiembre 2015 In ARTÍCULOS

Mandar un whatsapp que pone “te llamo en 5 min” sabiendo que vas a tardar más de media hora. Normal.

Me están matando las redes sociales, la TV, las revistas, internet, … sólo veo gente estupenda, sonriendo, haciendo cosas mega divertidas todo el verano. Amigos saltando delante del Empire State,  fotografiándose sus pies con arena en un fondo infinito azul, bailando canciones dentro de un coche como si estuvieran poseídos, diciéndose lo mucho que se quieren, comiendo paella, bebiendo sangría, … veo tronistas estupendos en la tele con cuerpazos morenazos y sonrisas eléctricas que dan escalofríos, elegantes Nachopolistas a los que les quedan estupendamente las americanas arremangadas hasta los codos sobre una camiseta de manga corta marinera, por supuesto, blanca y azul, festivaleros que hablan de esos temazos que están sonando en ese mismo instante en el Fib,  en el SOS, en el Arenal, o en el Low, o en el Sonar, o en el Rototom, … ufff y estoy totalmente abrumado.

¿y yo qué? Yo me siento normal, un tío normal que hace cosas normales, cosas que no merecen ningún comentario porque distan mucho de ser divertidas o extraordinarias.

Pues estoy pasando un verano normal.

No me he podido ir de viaje y me he quedado por mi casa, y me están comiendo los mosquitos.

Y si he conseguido salir un ratillo el sábado por la noche, me he agobiado de tanta gente, y al día siguiente me ha tocado levantarme pronto porque tengo dos hijos. Normal.

Y he decidido leer algo formativo este verano y acabo enganchado al móvil, llevo 23 hojas leídas de 347. Normal.

Y he decidido ponerme en forma y creo que estoy peor que cuando empecé el verano. Creo que lo dejaré para Septiembre, eso, y aprender Inglés. Normal.

Y acabará el verano y estaré más cansado que cuando empezó, y con la sensación de que no he hecho nada extraordinario. Normal.

Pero sí. Este verano me ha pasado una cosa que me ha encantado y os la quiero decir. He descubierto, a  la genial Belén Torregrosa,  y me ha dicho directamente a mí  (porque ella habla siempre y solo para mí) que en la normalidad está la esencia de la felicidad. Que no debo  estar constantemente buscando el momento apropiado, para la foto perfecta, sino que en ese viaje de encuentro, de espirales vivenciales, es ahí cuando debo optimizar mis momentos y sacarles el máximo jugo. Que si quiero una vida, como ella dice, ”de perdices”, esas no las debemos dejar para el final, debemos buscarlas en esa normalidad.

Y que hay Supermanes, claro que los hay, y son muy guapos y muy listos, y son geniales, pero no soy yo. Yo soy Superman_sito, encuentro mi felicidad máxima en mi casa, con mi gente, en pijama (ese cutre que ha perdido toda su original forma perfecta, como yo), y si es invierno y con una mantita en el sofá, pues mejor. Y disfruto de ti, de lo que me cuentas, de tus miserias y de las mías, y las compartimos y nos reímos, y las confesamos y lloramos. Imperfectos. Y lo saboreamos. Y llega un momento que nos entra sueño, porque no somos superman, y nos acostamos. Ha valido la pena.

Y ahora soy un poco más feliz, porque me reconozco imperfecto, aunque ya lo sabía, pero me he dado cuenta de que no se trata de buscar la perfección como persona en cualquiera de sus dimensiones, ni de buscar ese acto extraordinario que me haría tantísima ilusión. Se trata de saborear, esa es la palabra, mis pequeñas alegrías y mis pequeñas miserias, y de hacer de ellas, algo que me haga, sobre todo, sentirme vivo. Cuando uno se siente vivo es feliz, independientemente de que consiga sus anhelados objetivos. Saborear.

Pero de Belén he aprendido algo más. Que lo importante no está en la descripción, está en la emoción. No busques descripciones, esas aburren, busca emociones, porque esas emociones son realmente las que nos empujan a las decisiones  realmente trascendentales.

Pienso centrarme en la emoción, en ser capaz de expresar estados de ánimo que conviertan a la persona que me escucha en mi cómplice de vida, que se implique en mi existencia. Y yo haré lo mismo, buscaré relaciones que de verdad me aporten emociones interesantes. Y seré interesante, y contaré mi verdad sin filtros de instagram y viviré de acorde a ella. Y optimizaré todos mis momentos de felicidad.

¿y mi verano? Normal. Perdón, quería decir felizmente normal. ¿y yo? Encantado. ¿y tú?, quiero escucharte, déjame que me ponga el pijama y nos reímos.

www.belentorregrosa.com

https://www.youtube.com/watch?v=qgVYpjKGmMg

http://www.wonders.com/blog/seccion/proyecto-supernormal/

On 25 Septiembre 2015 In ARTÍCULOS

5 tips imprescindibles para enfrentarse de forma exitosa a la vida.

Madre mía, me pongo a escribir y lo primero que hago es entender lo que significa de verdad la palabra Sinvergüenza. Según la RAE un sinvergüenza puede ser, entre otros significados,  “una persona que tiene la habilidad de engañar sin maldad”. Hombre, la verdad es que yo no me estoy refiriendo a esto, además solo le falta este adjetivo calificativo a un comercial como yo. Encima de vendedor, sinvergüenza. Uffff!

Realmente debería haber escrito Sin Vergüenza, esto es, “persona que no tiene timidez ni miedo ante cualquier situación”. Perfecto, sí, a esto me refiero.

Y es que uno de los aspectos comunes a cualquier persona exitosa es que han sabido enfrentarse a la vida de una manera Sin Vergüenza. Al final, los sin vergüenzas, son las personas que más cerca están del éxito en cualquiera de sus facetas.

Visto esto comentarte que yo me considero un completo Sin Vergúenza .  Pero no pretendo descalificarme, al contrario. Considero que este concepto tiene mucho que ver con eso, tan de moda, de salirse de la zona de confort. De hecho, considero que uno de los límites que nos ponemos, sin duda el más potente, para salir de esa zona, es precisamente, la vergüenza.

Entendí hace unos años que con todas mis limitaciones, con todas mis debilidades, entendiendo también que yo era un tío de esos que se llaman de perfil medio/bajo, con todo ello, no podía acercarme, ni por asomo, al éxito pretendido. Entendí que necesitaba machacar mi zona de confort y comenzar a caminar por la otra parte de la vida. Esa parte que está llena de interrogantes, de nervios, de tensión, pero que es mucho más interesante. Me tenía que arriesgar, y ese riesgo comenzaba por aparcar conscientemente mi vergüenza.  Convertirme en un perfecto sin vergüenza.

Y lo llevo desde hace años aplicando. ¿Pero cómo que no puedo dar clases? Fuera vergüenza, sí puedo, igual o mejor que tú. ¿Pero cómo que no puedo dar conferencias ante cientos de personas? Sí puedo, igual o mejor que tú. ¿Qué no puedo hacer de presentador de actos importantes y multitudinarios, ser speacker o colaborador en programas de TV o radio? Pues claro que puedo. No por nada, puedo porque soy un Sin Vergüenza.

¿y cómo se consigue ser un Sin Vergüenza? Te voy a dar 5 pasos fundamentales si quieres ser uno de los míos.

  1. Sí a todo. Lo primero que tienes que hacer es decir que sí a todo. Es decir, meterte desde el principio en el fregao, pringarte. Lo primero que digo es SÍ, y solo entonces empiezo a pensar “¿pero estoy loco?, ¿Cómo me he metido en este embolao? Si yo no tengo ni idea…” Solamente cuando me noto presionado por algo que ya he dicho que SI empiezo a funcionar. Neceito una obligación, una fecha un acto en el que tenga el peligro de ponerme en ridículo. Sólo entonces empiezo a trabajar. Eso es como cuando eres estudiante y no empiezas a estudiar hasta unos días antes del examen. Necesitas de esa presión,  del haber dicho que sí. Yo digo que sí a todo, y luego,  casi siempre,  me arrepiento, pero ya no hay vuelta atrás.

 

  1. 2.Preparación absoluta. Una vez he dicho que sí empiezo a prepararme. Lo guionizo todo, no dejo nada a la improvisación. Yo soy un pringao. Si dejo parte a mi espontaneidad, me pongo tan nervioso que me bloqueo. Necesito la seguridad de habérmelo preparado y tener recursos ante cualquier situación. Hay sin vergüenzas de nacimiento, esos no tienen problemas. Los que lo somos por opción de vida, lo tenemos más difícil, nos lo tenemos que preparar.

 

 

  1. Creatividad, imaginación.  Ya que voy a hacerlo, lo voy a hacer además de forma diferente. Por lo menos que se acuerden de mí.  Yo no pienso ser uno más, pienso ser uno distinto. De perdidos al rio. Voy a darlo de todo y de forma singular y propia. Voy a darle un valor añadido propio, distinto al resto.
  1. El peor escenario. Prepárate las cosas pensando, además, en lo peor que te pueda pasar. Teniendo claras tus debilidades actúa como si se fuera a acabar el mundo y tienes que salvar la situación. Si vas hacer una presentación y necesitas internet, ¿qué vas a hacer si falla la conexión? ¿Qué vas a hacer si el público no participa? ¿Qué vas a hacer ante las preguntas incómodas de tu entrevistador?...
  1. Comunica. Esto significa que debes ser un gran comunicador. Para eso no hace falta hablar bien, hace falta comunicar bien. Yo no hablo nada bien. Me pongo nervioso, se me llena la boca de saliva, a veces me faltan las palabras, a veces me quedo en blanco,… soy un poco desastre, pero soy un buen comunicador. Por mi mirada, por la sonrisa, por los gestos, por mi acercamiento, … lo tengo claro, pese a no saber hablar bien, soy un buen comunicador. Esto es lo mismo que los cantantes que no saben cantar y son grandes cantantes: Sabina, Chavela, Loquillo, Dylan, Leticia Sabater … cientos que no tienen buena voz y son muy buenos cantantes. Todos ellos son Sin Vergúenzas.

Los Sin Vergüenzas tenemos el poder, la capacidad, de arriesgarnos pese a todo. Y te das cuenta, una vez que te tiras a la piscina, que puedes conseguir lo que quieras, enfrentándote, incluso, a gente mucho más preparada que tu. Y te das cuenta que una vez te conviertes en un Sin Vergüenza, ya no sabes vivir de otra forma. Necesitas los nervios, la incertidumbre, necesitas que puedes llegar a tener éxito en algo, incluso en escribir artículos para que tú los leas sin ser escritor o pretender serlo.

Soy un Sin Vergüenza y me alegro mucho de serlo, si te quieres animar, ya sabes, Sí a todo, tírate a la piscina y déjate la cafeína, no te va a hacer falta.

On 25 Septiembre 2015 In ARTÍCULOS

Ahora estoy yo en la otra parte de la mesa, y tú vienes a pedirme trabajo… ¿en qué me vas a ayudar? ¿Qué me tienes que decir? ¿Qué es lo que quiero yo oír?

Dicen algunos que la vida es como un carrusel, que a veces estás en un lado y otras veces a otro, que todo es  un ciclo de subidas y de bajadas y que más nos vale no tener verdades absolutas porque las cosas se van relativizando conforme el tiempo nos va madurando.

Me he pasado 3/4 partes de mi vida buscando trabajo y haciendo entrevistas frente a responsables de recursos humanos de innumerables empresas: bancos, azulejeras, constructoras, academias de formación, corredurías de seguros… y tengo que admitir que en casi ningún proceso de selección me han escogido a mí. Con cada una de esas contestaciones negativas me he sentido defraudado, enojado, incomprendido y, sobre todo, poco valorado.

Al cabo de los años, mi ciclo vital ha dado un sorprendente vuelco. Ahora me encuentro yo al otro lado, escuchando a gente excepcional buscando que, esta vez, yo les ayude a encontrar ese soñado puesto de trabajo. Y es ahora, precisamente, cuando me doy cuenta de lo mal que lo hice durante mucho tiempo. Tuve muchísimos fallos que ahora analizo, y entre todos ellos destaca uno importantísimo: no supe nunca transmitir lo que el entrevistador quería sentir, no supe nunca ponerme en el otro lado, porque yo estaba, me creía, por encima de todo. Porque hacía entrevistas como churros, y no era capaz de valorar cada oportunidad que se me presentaba. Hacía entrevistas como churros y recibía negativas como rosquillas. Muy triste.

Hoy estoy yo aquí, con el poder para contratarte, de la misma forma que en un tiempo puedo volver a estar al otro lado, y te voy a decir qué quiero exactamente que me transmitas, porque si lo haces, estás contratado:

-          Ante todo quiero que vengas preparado. Tienes un montón de herramientas, sobre todo con internet,  para que conozcas la realidad de mi empresa. Eso te va a dar una gran ventaja: puedes preparar un CV a medida de mi realidad, a medida de mis necesidades, esto es, un CV totalmente personalizado, subrayando todos los aspectos que te vinculen con la idiosincrasia de mis necesidades.  Quiero sentirme investigado, quiero sentir que te has preocupado por encontrar información, quiero saber que ya me conoces a mí y a mi empresa.

-          Quiero que estés vivo. Muchísima gente que viene a entrevistas parecen desilusionados, tristes, desmotivados. No es el momento, de verdad. Déjate eso en casa y ven seguro. Hazme sentir que a tu lado, las cosas me van a ir mucho mejor, y para eso, necesito gente segura, resolutiva, gente feliz, gente que aporte algo a la jodida realidad de mi empresa.  Hazme ver que juntos  vamos a trabajar mucho mejor. Créame la necesidad de tenerte cerca de mí. Pero sobre todo no me hables de crisis, que bastante tenemos ya, háblame de oportunidades.

-          Potencia tu aspecto comercial y dejémonos de tonterías. Toda empresa quiere ganar más dinero, y, para eso, debemos ser todos comerciales, vendedores, de la empresa. Da igual el puesto al que optes: psicólogo, recursos humanos, cadena productiva, administración, técnico o limpiador,… me es indiferente. En mi empresa todos tenemos que vender porque de eso comemos todos, no lo olvides. No quiero a nadie que no sepa vender desde su puesto de trabajo. El que sea, en mi empresa y en cualquiera, te lo aseguro.

-          Guioniza todo lo que puedas tus contestaciones.  Tienes que tener controlados los puntos débiles de tu CV o de tu vida laboral… ¿cómo es que has cambiado tanto de trabajo? ¿cómo es que has trabajado tanto tiempo en empresas sanitarias y ahora vienes a una empresa de formación? … da igual, lo que sea. Todos tenemos puntos débiles que debemos conocer y debemos estar preparados para dar una contestación válida ante el apunte del entrevistador. Déjate de improvisar. Sólo improvisan los cracks y ni tú ni yo lo somos. Tienes que guionizar tu presentación, la explicación de tu vida laboral, el por qué crees que me puedes ayudar, guioniza hasta la despedida. Controla todo lo que pueda pasar en la entrevista y muéstrate seguro.

-          Cae bien. Sobre todo cae bien. Este punto es clave. No te voy a contratar si no me caes bien por mucho CV que tengas. Déjate eso de “yo soy como soy” y esfuérzate cada minuto que pases conmigo en caerme bien, para eso, ante todo, utiliza y analiza tu comunicación NO verbal (supone el 80% de la comunicación como bien sabes). Sonríe, mira a la cara, da bien la mano, se correcto, escucha,… ya sabes, todo este rollo que no vamos a repetir ahora, pero todo eso te ayudará a empatizar conmigo o con quien sea.

-          Sobre todo, se diferente. Se único. Se creativo. Dime cosas que me sorprendan, haz cosas que hagan que me acuerde de ti. Tienes que tener clara una cosa: siempre habrá gente a la que entreviste con mejor CV que tú, siempre, mejor preparada. Pero tú eres único/a y me lo tienes que transmitir, me lo tienes que hacer ver.

… y hay algunas cosas más, pero creo que son menos importantes.

Y te explico esto desde la humildad. Todo esto es algo que yo no hice cuando lo tuve que hacer, y así me fue. Entiendo perfectamente la presión que cada entrevista de trabajo supone, porque la he sufrido, pero  sé un profesional en tu búsqueda de empleo.

Una apreciadísima compañera mía, Elena Arnaiz, escribió un artículo brutal que me hizo pensar mucho: Tú no eres un desempleado (te aconsejo que te lo imprimas y lo pongas en tu mesita de noche y lo leas cada mañana antes de irte a buscar trabajo http://www.lanuevarutadelempleo.com/Noticias/tu-no-eres-un-desempleado). Yo soy un experto en ventas que busco empleo. Yo soy un psicólogo que busco empleo. Yo soy un albañil que busco empleo… YO NO SOY UN DESEMPLEADO. Me encanta esta reflexión, gracias Elena Arnaiz, nunca lo había planteado así.

Bueno, aplica todo esto si quieres, claro. Y cuando vuelva a ir yo a buscar trabajo, y esa vez me entrevistes tú a mí, recuérdamelo tío, te lo agradeceré.

Y para acabar de plagiar a Elena, voy a finalizar con otra genial frase suya “tu situación de desempleo tiene un final feliz”  (me estoy jugando el plagio, madre mía… un abrazo Elena! Jajaja!)

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