ARTÍCULOS

Miembro de:
top ten spain

On 12 Marzo 2015 In ARTÍCULOS

Viaje: cambio de ubicación de personas que se realiza a través de medios de transportes.

Bueno, esa sería una definición técnica de lo que es viajar. Pero viajar es mucho más, es una manera de vivir, es una forma de compartir, es un camino para saber  empatizar y para ponerse en el lugar del otro, es una forma de comprender el mundo, de las culturas en sus distintas formas, de apreciar, de  razonar, … viajar es amar y amar es lo mejor de vivir, eso es lo que opino yo.

Me gusta viajar, viajar es apasionante. Y me gusta hacerlo en todas sus modalidades: de tirao con la mochila, organizado en grupo, con pasta (casi nunca), sin pasta (casi siempre), con pulserita, sin pulserita, cultural, vivencial, a sitios bonitos, a sitios miserables, … me da lo mismo, lo que quiero es viajar.

 Pero hay un tipo de viaje que me vuelve loco, es el Road Trip. Es ese tipo de viaje en el que el trayecto es el fin en sí mismo. Se trata de ir de un sitio a otro, y ya está, y lo que vives en ese trayecto es el objetivo mismo del viaje, aún sin ver nada que valga la pena. Se trata de vivirlo. Simplemente.

Existen muchos viajes de este tipo que nos son muy cercanos: La ruta 66, de la que os hablé en mi anterior artículo, que tiene como objetivo cruzarse USA en coche o en moto, o , mucho más cercano, el Camino De Santiago. Se trata de caminar, de conocer gente, de compartir, de abrirse o de cerrarse, lo que cada uno quiera o necesite. De Roncesvalles a Santiago, vaya tela, 25 días caminando que dan para mucho, por ejemplo, de conocer y enamorarme de la que hoy es mi mujer. El Camino de Santiago mola mogollón, os lo aseguro, y me da igual la Catedral de Santiago de Compostela, me refiero al propio camino.

Aunque el más brutal Road Trip que he hecho ha sido el Transmongoliano. Sí, brutal. Coger un tren desde San Petersburgo, atravesar todo Rusia, Siberia, Mongolia, sus estepas, el desierto de Gobi, La gran Muralla China y llegar a Pekin.  9.000 kms sentados en un vagón de tren, casi un mes de experiencias con mi mujer Clara y dos de mis mejores amigos: Laura Nebot, espontánea, positiva, alegre, graciosa y Salva Viñas, fuerte, alto, inteligente, reflexivo, seguro…

Todo ello subidos en un tren ruso lamentable, en tiradas de 4/5 días sin bajar del tren, con la única comida  deshidratada que llevábamos del Decathlon  o la que nos vendían a través de la ventanilla los lugareños de cada población. Y nos encantó, porque nos dedicábamos a mirar, a hablar, a leer, a saborear los paisajes desde una ventanilla del tren. Como decían Clara y Laura, “viendo la vida pasar”.

Y vimos San Petersburgo, monumental, y recorrimos la Plaza Roja, y recorrimos tooooooda Rusia en tren, y llegamos a Siberia y bajamos en Irkust y nos mojamos los pies en el inmenso y frio lago Baikal. Y nos enamoró Mongolia, sus estepas, su gente, su verde, la naturaleza. Y china, qué decir de la milenaria China. Increíble.

Y la gente me pregunta, ¿por qué un road trip? ¿qué gracia tiene?

-          Lo mejor, pasas días sin tener que planear nada, simplemente dejándote llevar. Eso te quita mucha presión en los viajes.

-          Vives sin prisas, da igual llegar antes que después, lo importante es disfrutar del trayecto, de la forma que sea.

-          Todo empieza en cuanto sales de casa, ahí empieza el verdadero viaje.

-          Nunca sabes cómo va a acabar el día, es totalmente impredecible.

-          Es una gran oportunidad para reflexionar, o no, lo que quieras.

Ayer mismo recibimos un correo electrónico para participar en el casting de la  nueva temporada de Pekin Express. En la anterior edición nos quedamos como parejas reserva porque pasamos todos los casting. No nos cogieron porque en el último casting nos dijeron que, delante de las cámaras,  hiciéramos algo original, y mi mujer, empezó a bajarse los pantalones para hacer un calvo. Lo impedí, claro. No nos llamaron, claro.  La tenía que haber dejado.

Ahora nos llaman. Pero ahora no podemos. Tenemos otras obligaciones: empresa, hija, embarazo, más años,  … pero yo sueño, sigo soñando, en mi próximo Road Trip, en el momento de subirme a un coche, autocaravana, tren o velero, da igual, y empezar a sentir que los kilómetros me hacen más persona, más humano y por ello más querido…

Y es que, cuando empiezas a entender tu vida como un Road Trip,  te das cuenta de que tienes que empezar a degustar cada momento de tu vida, porque no sabes cuál es el destino final ni dónde te llevará esa carretera. Y tendremos, en nuestro recorrido, subidas interminables, llanuras aburridas, paisajes preciosos, buenos y malos compañeros de viaje, momentos de fatiga y momentos de subidón máximo.

 Escoge bien tu compañero de viaje, o, si lo prefieres, viaja solo, no es problema. Planifica tu ruta y sueña en un destino, pero que te sirva, simplemente, para saber hacia dónde dirigirte. Y cuando comiences el camino disfruta, porque es en el camino donde tienes que ser feliz. Si esperas a ser feliz al final del camino, te vas a perder casi todas las cosas por las que vale la pena caminar, por las que vale la pena vivir, ese es el secreto de la vida feliz, esa es la esencia de tu propio Road Trip.

On 12 Marzo 2015 In ARTÍCULOS

Cuando el fin del viaje no es el destino sino el propio camino, el tiempo cuenta de otra forma, las millas pasan de otra forma, los sueños, las alegrías y las decepciones pasan a la vez  que vas cruzando estados.

Esta es la historia de una metáfora, tan real como mi propia vida, una historia de empresa, de emprender, de ilusionarse por cada paso que das y de cada etapa que vas quemando, una historia de algún fracaso y muchas, muchísimas, experiencias vividas. Un viaje, mi empresa, mi vida.

Se hizo realidad. Somos peligrosos Clara y yo cuando soñamos, solemos conseguir de una forma u otra lo que nos proponemos. Nos juntamos con dos socios, Rubén Montesinos y  Maria Jesús. Esa era nuestra estructura, y cruzar USA en Cadillac nuestro objetivo. Partimos por tanto de un equipo humano, motivado, ilusionado, dispuesto a cumplir un sueño, y de un objetivo: llegar a Los Angeles, o un poco más… y con muy pocos recursos. A nuestro entender, los suficientes. Podemos  hacerlo.

Planificación, horas de estudio, muchas horas de intentar establecer un plan de actuación y acotar temporalmente nuestro sueño. Comenzaría un 8 de Agosto. Exactamente igual que cuando monté mi empresa, hice exactamente lo mismo.

Llegamos a Nueva York y cogimos nuestro flamante Cadillac, ahora a trabajar. Rodamos hasta Chicago, donde comienza la verdadera Ruta66, la carretera madre, después de 6 días. Desde el principio hicimos caso a nuestros deseos y caso omiso a la racionalidad, que la dejamos en la mesita de nuestra casa, justo al lado de todos los apuntes de mi penosa carrera jurídica.

Cruzamos cada uno los estados marcados: Missouri, Oklahoma, Texas, Nuevo México Arizona, Nevada y California. Lo consideramos cada uno como una etapa de nuestra vida que debíamos aprovechar y de mil dificultades que debíamos sortear: dónde dormir baratísimo cada noche (moteles de carretera que, muy a menudo, nos daban verdadero terror), optimizar nuestra gasolina, dónde comer cada día por unos pocos dólares, qué ver en cada destino, cuántas horas conducir cada día, a qué renunciar cada día para conseguir nuestro sueño, cómo sobreponerte a la penosa señalización de un camino que perdíamos constantemente y caíamos en una tremenda desesperación… todo ello es la misma realidad que ahora mismo vivo con mi aventura empresarial, me suena tanto a mi día a día…

Fueron momentos, mil momentos, que ahora se agolpan en mi cabeza: cruzar el Mississipi, las tiendas de antigüedades, las gasolineras desiertas, Cadillach Ranch, Taos, Santa FE, los indios Cherokee, Los Navajos, Rio Grande, Alburquerque, el primer McDonald`s de la historia, Oatman, las playas de Santa Mónica, cocacola, hambuerguesas, Amarillo, Selingman, los coches antiguos, las Harlleys, la carretera, sobre todo la carretera… Las Vegas y el Cañón del Colorado, el rojo intenso de su tierra y el marrón de sus aguas, que debieron ser transparentes, aunque esa virtud quedó reservada exclusivamente a las lágrimas de Clara, que desbordó su emoción.

Y Clara se casó conmigo en Las Vegas. Era nuestra ilusión. Fuimos a la mítica White Chappel, y esto fue así:

- queremos casarnos.

- bien, qué clase de boda quieres?

- qué clase de boda hay?

- en la capilla, en el jardín, o dentro del coche.

- Capilla, claro.

- Reverendo blanco, o negro?

- Negro, claro.

- Negro normal o pelo afro?

- Afro, claro.

- Quieres que cante Elvis o un coro de Gospel?

- Elvis, claro.

- Pues en 5 min empezamos, serán 900$

- perdón… me lo he pensado mejor: queremos jardín, reverendo blanco y sin música. Cuánto cuesta?

- 80$

- Ok. Empezamos así cuando quiera.

(nos compramos lo más hortera que encontramos, nos vestimos, y a la Chapel!)

Y Clara, mi mujer, se casó otra vez conmigo. Gracias Clara.

Y así llegamos por fin, después de casi 5000 kms y un mes conduciendo a Santa Mónica, Los Angeles. Los vigilantes de la playa, Hollywood, Beverly Hills, Malibú, Bel Air, … pero queríamos seguir soñando y, nuestros deseos, reticentes en acabar, dieron un último coletazo, San Francisco.

Fue un mes atravesando USA, 8000 kms en total, fuimos 4 personas, 4 socios y un cadillac rojo, fue nuestro sueño americano.

Y muchas veces desde el recuerdo pienso que somos unos triunfadores, y ayer, os lo juro, le pregunté a Clara, “cariño, te has dado cuenta de que siempre nos salen bien las cosas?”. Y ella, siempre sabia, me contestó. “La clave está en la ilusión. Esa ilusión que le ponemos a las cosas, a todas las cosas que nos ocurren, incluso a las cosas malas. Nos ilusionamos por cualquier cosa y eso hace que, incluso lo que nos sale mal, lo disfrutemos y le saquemos provecho”. Y como siempre Clara tiene razón. Ilusión por los momentos. Ilusión por los amigos, por los compañeros, por la familia…

Definitivamente vivo de ilusiones y esas ilusiones las intento contagiar a la gente de mi alrededor,  pero no lo hago por compartir, lo hago por egoísmo propio, porque, definitivamente, es mucho mejor vivir cada etapa con emoción que resignarse a llevar una vida apática y linealmente racional.

Si es que siempre he sido más tonto!

Y lo que ocurrió en Las Vegas, se quedó en las Vegas, jejeje…

 

On 12 Marzo 2015 In ARTÍCULOS

Ejemplo 1. Mi abuela Paquita de 85 años se tomaba todas las noches una cápsula porque si no se acostaba con “agonía” (angustia). Como Paquita estaba ya súper medicada mi madre iba al váter, abría la cápsula, la vaciaba, la volvía a cerrar y le daba el “plástico” para que se la tomara. Si Paquita no se tomaba la cápsula vomitaba de angustia. Si se la tomaba dormía la noche del tirón. La capsula no contenía nada.

Ejemplo 2. Me monté una empresa de viajes por internet (viajaatubola.com). Vendí un viaje a la Ruta 66 (USA) en Harley a un grupo de 8 moteros de Granada. Todo organizado por internet desde mi habitación. A la hora de pagar los 35.000 € que costaba el viaje vinieron a Castellón porque no se fiaban, a ver mi “agencia”. Tuve que reconvertir mi comedor en una agencia de viajes. Mesas de despacho, compré posters, revistas de viajes, me compré una bola del mundo, sacar los sillones, la Tv, el aparador de la vajilla buena… todo para que dos barbudos se pensaran que tenía un despacho físico durante media hora. Llegaron, vieron mi “agencia” de viajes, les pareció bien pagaron y se fueron. Después, a desmontar toda la agencia para poder cenar y ver Gran Hermano.

En ambos casos, como en 200 mil más,  lo que contaba era sólo una cosa: Lo que parecía. Y es que, en el tema comercial, ante todo, nos tiene que preocupar EL PARECER. Y como yo apoyo que en la vida todo es venta (ligar es venta, buscar trabajo es venta, hablar con tu jefe es venta, conversar con tu suegro es venta, dar una clase o una conferencia es venta…), pues puedo concluir que lo verdaderamente importante en la vida no es lo que eres, eso es importante para ti, lo importante es lo que pareces.

Debemos de preocuparnos de ver qué efectos placebo estamos suministrando a nuestro entorno. Porque yo me tengo que preocupar por PARECER un buen padre (yo sé que soy una calamidad, pero Bruna, mi hija, se tiene que sentir segura conmigo), tengo que PARECER un buen hijo (sé que soy un trasto), tengo que PARECER un buen conferenciante (sólo yo sé de mis incapacidades, inseguridades y debilidades), tengo que PARECER a mi mujer un buen marido ( cariño, sé que lees esto, lo soy, no te preocupes, ufff), tengo que PARECER un jefe justo (jejeje), …. En definitiva, lo que yo soy me importa a mí, al resto, lo que le importa es lo que parezco.

¿Cuántos buenos profesionales hay por la vida, en el campo que sea, que no lo parecen? En mi universidad me acuerdo de un montón de profesores que, seguro, eran grandes profesionales, pero dando las clases NO LO PARECÍAN, y eso es lo que cuenta a sus alumnos. Al revés. Cuánto mediocre hay que parece un gran profesional. ¿Quién va a destacar? El segundo, sin duda.

En una entrevista de trabajo debes saber suministrar tus efectos placebo: cómo vistes, cómo hablas, cómo te presentas, tus gestos, incluso cómo diseñas tu curriculum para que parezca un gran curriculum. 

Mención aparte se merece el mundo de la empresa. Yo soy de Castellón, tierra de Carlos Fabra  y de Aeropuertos sin aviones. Pero también tierra por excelencia de Cerámica. Cada empresa cerámica tiene unas instalaciones bárbaras, con unos edificios de oficinas espectaculares. Muchas de ellas son empresas de tercera, con azulejos de calidad bajísimos, sin embargo todas, absolutamente todas, PARECEN buenas. Todas parecen PORCELANOSA. Pero es que se preocupan mucho por ello. Porque el parecer vende, esa es la gran verdad.

Cuántos pringaos, entre los que puede que yo me incluya, tienen una página web chulísima que hace que parezcan grandes profesionales. Yo escribo en esta revista, desde donde me estás leyendo. Forma parte de mi plan, el plan de  parecer que sé mucho y de que soy un gran profesional. Yo sé la verdad, pero me la quedo para mí, al resto, lo que le importa es eso, lo que parezco.

Cuida, mucho, tus efectos placebo.

La vida es bella es un clarísimo ejemplo de la importancia de suministrar efectos placebo. Esta película trata de la feliz vida de un niño en el parque de atracciones de Marina D’or… ¿Qué no?  

Está aquí: Home ARTÍCULOS Elementos filtrados por fecha: Marzo 2015