ARTÍCULOS

Miembro de:
top ten spain

On 25 Septiembre 2014 In ARTÍCULOS

Sergio Ayala Climent, 30 años, nacido en Castellón. Si tengo que calificar mi vida hasta los 30 años no puedo dejar de pensar en solo un adjetivo. Fracaso constante.

Aproximadamente 4 relaciones serias, todas ellas fracasadas. 4 cambios de trabajo con sentimiento absoluto de fracaso,  3 empresas montadas con rotundos fracasos, ruina absoluta en 2 ocasiones y muchísimo dinero invertido y perdido. Toda una calamidad.

Cuando todas estas circunstancias se dan juntas en una edad en la que debes estar comiéndote el mundo, y en la que ves como la gente de tu alrededor consiguen buenos puestos de trabajo, entablan relaciones sólidas y ves que todo les va muy bien, en ese momento empiezas a odiar todo ese tipo de frases como:

“solo una cosa hace imposible un sueño: el miedo al fracaso”, “el truco no está en siempre vencer, sino en nunca rendirse”, “no se sale adelante celebrando éxitos, sino superando fracasos”, “no tengas miedo a fracasar, ten miedo a no intentarlo”, “el fracaso es la oportunidad de empezar de nuevo con mas inteligencia”, “si quieres tener más éxito, duplica tu porcentaje de fracasos”… y un montón de frases más de ese tipo.

Pues que queréis que os diga… que me tocaban las narices, la verdad. Me he esforzado en cada puesto de trabajo, en cada relación y en cada empresa que he montado, y he seguido fracasando. “no te arrepientas de las cosas que has intentado”, pues me he arrepentido, y mucho, de muchas cosas, sobre todo de muchas cosas que he hecho mal y que no volvería a hacer, y de muchas cosas que he intentado y no volvería a intentar.

Pero hay una gran verdad en todo esto, la única verdad que me creo, y es que el tiempo pasa, siempre pasa, y que el tiempo te da experiencia y sabiduría,  y esa es la única verdad que quiero compartir.

Soy una persona optimista por naturaleza y no quiero que este artículo quede como algo gris, oscuro, decadente y desesperanzado, todo lo contrario.

Pasados los años he aprendido a relativizarlo todo, y he comprendido que, sin duda, todas esas frases que tanto me cabreaban, resulta que eran todas verdad, y no las quería ni oir. Pero para darme cuenta de todo eso,  la única cosa que ha tenido que ocurrir es que ha tenido que pasar el tiempo, he tenido experiencias y he adquirido sabiduría, así de fácil. Y ahora creo, creo sobre todas las cosas,  en que debemos optimizar todos nuestros fracasos, sacarles el mayor de los rendimientos, saborearlos pensando  que,  no ahora que estoy jodido, pero sí dentro de un tiempo, este fracaso me va a ser útil de una manera u otra. Aunque ahora mismo lo vea todo negro, quiera abandonar, quiera dejarlo todo, … date tiempo, sólo date tiempo.

Y sobre todo muévete en terrenos de motivación intrínseca y piensa que cosas te hacen feliz y que no dependan de los demás: salir a correr, oir un disco de Los Flechazos, tomarme una cerveza con un buen colega, el que sea, nadar en pelotas, ir al cine (vestido, claro) o comer jamón… da igual. Pero se feliz paralelamente al fracaso, y cuando lo seas, podrás sentarte delante de tu fracaso, analizarlo y evaluarlo para sacar conclusiones que te harán, en el tiempo, mucho más sabio.

Un emprendedor no puede pensar que no va a fracasar, eso lo tiene que tener asumido, y si eso ocurre utilizará su experiencia en un siguiente proyecto. Una persona que busca trabajo, una persona que comienza una nueva relación o un estudiante que empieza su carrera universitaria… enfrentaos al fracaso con inteligencia, y si no podéis,  pensar en que pase el tiempo y hacerlo con un poco de distancia.

No soy nadie para dar consejos, la verdad, pero si soy alguien con mucho fracaso a mis espaldas, y puedo decir que podría dar conferencias sobre eso… Ostras! No lo había pensado! ¿ves? , se me acaba de abrir otra puerta … ¿y por qué no?

Sergio Ayala Climent, 43 años. Gerente de la empresa SAC SERVICIOS  (40 trabajadores), formador y motivador de equipos comerciales. Conferenciante y autor del libro Vendo  Todo Lo Que Quiero.  Casado desde hace 10 años con Clara y padre de la preciosa Bruna de 3 años y Simón de 10 meses. Conozco el fracaso y lo he optimizado. ¿qué vas a hacer tú?

P.D. El otro día me dijeron una frase que me ha hecho pensar mucho “mientras tu lloras yo te vendo Kleenex” … y no hago más que darle vueltas…

On 16 Septiembre 2014 In ARTÍCULOS

Uno, dos, tres, cuatro,… y dieciséis! Vale. Tienes razón, llevo 16 artículos publicados, y he hablado sobre un montón de temas, bueno, sobre varios temas. Pero…¿Qué hay de lo mío? La verdad es que, aunque todo tiene que ver con las ventas, no he contado aún como trabajo yo, mi día a día, cómo hago para salir a vender cada día.

Bueno, pues llegó el momento, me voy a desnudar profesionalmente, de la otra forma mejor que no porque pierdo muchísimo. Os voy a contar como es mi día a día en la jungla de las ventas, jajaja, o como hago que mi negocio, en tiempos de crisis brutal, siga manteniéndose y creciendo día a día.

En definitiva se trata mucho de estadística (una vez leí un artículo que decía que la estadística era esa mierda que concluía que si yo tengo 4 coches porque estoy forrado y tu ninguno porque estás jodido, pues que cada uno tiene 2 coches, me encanta). Se trata de esfuerzo, de repeticiones y de método de trabajo. Se trata de conseguir el máximo rendimiento a tus acciones comerciales y a tu forma de trabajar.

Método de trabajo. 

La semana, en Castellón,  me consta que en toda España es igual, tiene siete días. Durante 7 días tengo la obligación de recopilar, como mínimo, 15 referencias, nunca menos de 15. ¿Eso qué significa? Significa que durante toda la semana tengo que conseguir 15 teléfonos referenciados (“pues llama a mi vecino que tiene una academia de formación, dile que llamas de mi parte, es muy majo”, …, “toma, este es el teléfono de mi cuñao, trabaja en Porcelanosa,  igual te puede poner en contacto con el jefe de producción y le puedes visitar”…). ¿y por qué referenciados? Porque tengo 41 años y paso ya de ir a puerta fría. Me revienta la venta a puerta fría. Me da vergüenza, me pone nervioso, me desmotiva, me da pereza, me acojona ir llamando a puertas a ver cómo me abren, … ya no hago puerta fría, caliento las puertas buscando referencias a todo el que se me pone por delante. Es mucho, muchísimo más sencillo, gratificante y efectivo. Por tanto, paso uno, en 7 días tengo que tener 15 teléfonos en mi agenda, anotados, con la persona por la que tengo que preguntar y con el nombre de la persona que me ha referenciado. (telf.. 628..878, Pepe Pascual, director técnico de Porcelanosa, me ha dado su teléfono Jaime, su cuñado)

Ok, llega el Lunes. El Lunes no me quito ni el pijama. No salgo a la calle. Los lunes por la mañana me encantan, y más si hace frío. Me quedo en casita, calentito, con mi colacao. Cojo mi agenda, abro la página del lunes correspondiente y, ¡Joder, que pasada! Tengo 15 teléfonos a los que llamar!!! … y dedico casi toda la mañana a eso. Y ahora viene el secreto del número  15 … necesito 15 teléfonos, 15, para concertar 3 entrevistas nuevas en 3 días, Martes, Miércoles y Jueves. Esa es mi estadística, de cada 15 llamadas referenciadas consigo 9 entrevistas en 3 días. Hombre, seamos sinceros, no es una estadística muy buena, la verdad, de hecho es bastante mala, pero es mi estadística, 9 de 15, siempre es así.  Así acaba mi Lunes de trabajo, acaba cuando tengo concertadas 3 citas el Martes, 3 el Miércoles y 3 el Jueves. (ojo, hablo de citas de posibles clientes nuevos, no clientes que ya tengo. Hablo de abrir mercado). Una vez tengo esto hecho me voy a correr, recojo a mi hija Bruna de la guardería (lo está llevando fatal, y yo también) y por la tarde, con mi familia, me encantan los lunes (ojo, siempre con la visión de ir consiguiendo teléfonos para el próximo Lunes).

Martes, Miércoles y Jueves. Tengo 2 trabajos. Uno me encanta, que es ir a visitas ya concertadas, a hablarles de mi producto o servicio, según el cliente que sea. Sin ninguna presión, sin intentar esa expresión que tanto odio de “cerrar la venta”. Yo en las visitas “abro la posible venta”, ya se cerrará cuando el cliente quiera. No me preocupa, porque hoy tengo 3 clientes nuevos, mas los que ya tengo, pero mañana tendré 3 mas y el otro 3 mas. No problema. Porque mi estadística sigue. 9 visitas de 15 llamadas. 3 clientes nuevos de 9 visitas. Sigo con niveles bajos de eficacia, ojalá a ti te vaya mejor, pero repito, es mi estadística. El otro de los 2 trabajos que comentaba es el de ir consiguiendo siempre teléfonos para el próximo Lunes. Ya sabes, 15 teléfonos.

Viernes. Día de recogimiento y descanso. Me vuelvo a quedar en casa, en el despacho, recopilo información, mando correos recordatorios, hago presupuestos, hablo con clientes por teléfono, con mis trabajadores, … me encantan lo viernes también. Trabajo hasta las 15h. Por la tarde, a las 16h empieza el Sálvame (los viernes presenta Paz Padilla, yo prefiero a Jorge Javer, pero está preparando el DeLuxe que veré por la noche).

Pues esa es la historia de todo esto. Puede sonar a guasa, pero es totalmente efectivo. Tengo un método de trabajo muy riguroso, establezco mis objetivos, analizo mis estadísticas y rentabilizo al máximo mi tiempo, de forma que intento extraer la máxima eficacia de mis acciones comerciales. Intento sacar el máximo provecho al tiempo de trabajo, de forma que pueda disfrutar de Bruna y de mi mujer que es lo que de verdad, sin duda,  me importa más.

PD.  … y cuando alguien me dice que “¿qué tengo que hacer para vender a puerta fría?” le digo que la cierre. Que eso ya no funciona. Que funcionan las referencias y las cosas bien hechas. Que funcionan las buenas personas, las relaciones personales, nuestros valores añadidos y nuestros valores diferenciales. Que funciona la confianza y la seriedad, y todo eso, todo, se te puede congelar al cerrarse una de esas puertas frías. No te la juegues. (vaya, este final me ha recordado a un anuncio de la DGT, no? ;)

On 16 Septiembre 2014 In ARTÍCULOS

Tal y como os prometí la semana pasada, un tío de honor como yo no puede faltar a su palabra, voy a daros algunos consejos prácticos sobre cómo llevar a cabo de forma exitosa una conferencia, desde el punto de vista de un tío normal con todas sus limitaciones.

Para ello tengo que confesaros los síntomas que padezco desde dos días antes de la conferencia: nervios, muchos nervios, no puedo dormir, no como, nudo en el estómago, no fumo pero me entran muchas ganas, vértigos, inseguridad, … vaya, todas esas cosas que no les pasan a los cracks pero que yo padezco lo mejor que puedo.

Estos síntomas se reproducen cada vez que hago una conferencia, y llevo ya unos 10 años hablando en público. No hay manera. Pánico absoluto. ¿les gustará lo que voy a decir? ¿les perecerá interesante? ¿se reirán si suelto alguna parida? ¿serán participativos? ¿y si me quedo en blanco? ¿y si no funciona internet, o el ordenador, o el power point? ¿y si me dejo la cremallera bajada y hago el más espantoso ridículo? …arrrrggggg!

Soluciones prácticas made in Sergio:

PRIMERO… GUIONIZACIÓN ABSOLUTA.

Tengo todo, absolutamente todo, guionizado, desde el principio hasta el final. Unos me dicen “tío, cuando no sepas que decir o te quedes en blanco, improvisa” … Ni de coña, si improviso la cago, así de fácil. Tengo que tener un guión, perfectamente establecido y numerado. Nada de mapas conceptuales. Primero el primer punto, luego el 2, luego el 3, luego 4, … hasta el final. De forma que si en el 2 me quedo en blanco, me cojo en el 3 y fuera. No se nota. Por tanto, guionización absoluta y dejar de lado la espontaneidad.  Si me sale ser espontáneo, lo haré, pero yo me pongo siempre en el peor de los escenarios, y por si acaso … guión.

SEGUNDO… AYUDA VISUAL.

Antes utilizaba un Power Point con algunos titulares y muchas imágenes. Ahora utilizo Prezi, que, sin abusar, es mucho más dinámico. Da igual lo que sea. Ayuda mucho tener un soporte visual sobre todo porque te descansa tu mirada y la de los asistentes. Una buena música, imágenes , algún vídeo, …cualquier cosa que apoye tu argumentación y que te sirva para darte unos minutos de respiro o, simplemente, para acompañar tu explicación. Así que ya sabes, te descargas un programa de bajar vídeos de youtube y a buscar vídeos cortos como un loco.

TERCERO… FACTOR SORPRESA.

Se trata de sorprender desde el principio, y sorprender con algo, algo que capte rápidamente la atención.  Yo en mis conferencias me preocupo mucho, por ejemplo, de empezar bailando, o hacer alguna broma o faltarme con el presentador, o vestirme de una determinada forma. Algo que empiece activando a la gente, que esté a la expectativa.

CUARTO… PARTICIPACIÓN.

Da igual la temática de la conferencia, incluso con el tema más paliza, puedes, debes tener  voluntarios entre el público que dinamicen la charla. Has de preparar dos o tres ejemplos prácticos de lo que estás hablando y hacer participar de la manera que sea a alguien del público. Esto da mucha agilidad a la conferencia y ayuda a mantener ese factor sorpresa del que hablábamos.

QUINTO … SENTIDO DEL HUMOR.

Debería ser el primero de los puntos. F U N D A M E N T A L durante toda toda toda la conferencia. Insisto, da igual la temática, un buen sentido del humor cabe en cualquier exposición, por muy seria que sea. Si logras dar al contenido de fondo de una conferencia una forma de monólogo, tienes el éxito asegurado. No estoy hablando de contar chistes de Chiquito, estoy hablando de decir las cosas con humor, y eso es fácil, y lo puede/debe/tiene que hacer cualquiera.

SEXTO … HUMILDAD.

“no se como me he metido en esto y mucho menos como voy a salir… estoy hecho un flan”.  NO PASA NADA por empezar así una conferencia. Tienes una debilidad … exponla desde el principio y ríete de  ella. “estoy tan nervioso y tengo tanto calor con esta corbata que si desfallezco, por favor, demen cerveza, mucha cerveza, es lo único que me puede salvar, gracias… dado este aviso ya puedo comenzar mi conferencia…”

SEPTIMO… CAE BIEN.

Es la salvación de los normales. Si caes bien te perdonan casi todos los fallos que puedas tener. Trata de caer bien desde el principio al final, con tu forma de mirar, de moverte, de vestir, de hablar, con lo que quieras, pero preocúpate mucho de eso.  Odio la frase esa de “yo soy como soy, y al que no le guste…” Tu eres como eres en tu casa, pringao, pero más te vale que caigas bien porque si no vas a fracasar. Eso es seguro.

OCTAVO… DIFERENCIACIÓN

Que se te recuerde por algo, por lo que tú quieras que se te recuerde, pero trabaja para eso. No puedes ser uno más en nada porque entonces nada es lo que recordarán de ti. Tienes que convertirte en diferente, por lo que digas, por lo que hagas, por cómo lo digas, por cómo lo hagas, por cómo te vistas o por cómo te muevas… busca tu Valor Añadido diferente del resto. Yo empiezo todas mis conferencias diciendo que soy el Campeón del Mundo de Ajoaceite a Mano (lo cual es cierto). Menuda gilipollez. Todo el mundo recuerda esa gilipollez, y si la recuerdan, se acuerdan de mí, y si se acuerdan de mí se acuerdan de mi mensaje. Y trabajo mucho, durante toda mi conferencia, mi diferenciación de los demás.

… Y YA ESTÁ

… y cuando acabe la conferencia, respira, has triunfado, seguro, mira la gente, está entusiasmada, se han sorprendido, se han reído, han aprendido, les has gustado. Tienes a tu público entregado y entonces es cuando empiezas a sentirte  como lo que eres, una estrella del Rock, firmarás autógrafos, libros, un montón de groupies te estarán esperando en la puerta y tendrás sexo salvaje durante toda la noche… luego despierta, una conferencia  es lo más cerca que has podido estar de ese sueño, pero no está mal, ¿no? Jajaja!!!

Está aquí: Home ARTÍCULOS Elementos filtrados por fecha: Septiembre 2014