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On 18 Agosto 2014 In ARTÍCULOS

Ya lo he dicho una y mil veces, tantas que podría ser que estuviera rozando la falsa modestia, pero lo voy a decir una vez más para que quede constancia clara… soy un mediocre, lo que el tal Emilio Duró llama un tío de perfil medio bajo. Pero igual que digo esto afirmo también que yo he entendido mi línea de futuro, mi línea a seguir. Eso no es fácil, se trata de analizar mis potencialidades y jugar con ellas. Lo hacemos muchos, de hecho es lo que hacen los más grandes: Dalí optó por la creatividad, Nadal por el deporte, Calamaro por la música y Belén Esteban por la escritura… en mayor o menor medida todos optamos por seguir una línea vital acorde a lo que somos óptimos.

Pero… ¿en qué somos óptimos? Pues eso es muy muy muy relativo. Porque en lo que no lo somos podemos llegar a serlo uf! A ver si me explico con un ejemplo propio.

Desde hace muchos años me ha encantado asistir a conferencias, ponencias, charlas, talleres, … de todo tipo. Y cada vez que salía de cada una de ellas soñaba en poder, algún día, hacer yo algo parecido. Me parecía una pasada que un tío hablara a 200 personas sobre un tema y que los demás le aplaudieran al terminar. Eso era mágico. Mágico e inalcanzable para mí. Tartamudeo cuando estoy nervioso y se me llena la boca de saliva. Vaya, lamentable, fatal.

Un día asistí a un taller de comunicación, muy malo, ya lo digo, pero dijeron algo que dio un cambio a mi vida profesional. “EL 80% DEL TOTAL DE LA COMUNICACIÓN ES COMUNICACIÓN NO VERBAL”, ostras, esto es algo súper potente. De forma que solamente el 20% de la comunicación es comunicación verbal.  Ya ves, eso encendió la chispa. Así que de eso se trata:

1.- Lo importante es tu mirada de sinceridad, tu sonrisa de complicidad, tus gestos de acercamiento, controlar tus gestos inconscientes de rechazo, tu imagen personal, tu motivación… porque todo eso comunica. Y eso yo sí lo hago bien.

2.- Lo importante es caer bien, porque eso te da la ventaja de que te perdonan todas las carencias que tienes. Yo caigo bien, siempre, y a todos. Yo lo se.

3.- Lo importante es la primacía y la recencia, esto es, cómo empiezas una intervención y cómo la terminas. Exactamente igual a lo que pasa cuando lees un libro o ves una película o ves el Gran Hermano.

4.- Lo importante es hablar desde la verdad, exponiendo tus fallos y equivocaciones con humildad. No hay problema por empezar una exposición diciendo  “… madre mía, que nervioso estoy, ustedes me perdonaran pero me encuentro ahora mismo en situación de pánico absoluto…”

5.- Lo importante es utilizar el humor, la creatividad, la sorpresa, cualquier cosa que despierte el interés de tu público, incluso asumiendo riesgos. Si has caído bien (punto 2) todo te lo permitirán.  Y eso comunica.

Teniendo en cuenta todo esto no hace falta ser un gran charlatán, un gran speaker, para dar una conferencia. Hace falta ser un buen comunicador con un buen mensaje, algo que tenga interés, y lo demás irá rodado.

Hace años entendí esto y ahora me considero un buen conferenciante. Pero os voy a confesar una cosa, esto lo hago no porque me guste hablar en público. Lo hago porque es lo más cerca que puedo estar de ser una estrella de Rock, que es lo que de verdad me gustaría. Yo me subo a mi escenario, miro a mi público e intento darlo todo, y me creo Calamaro y me viene a la cabeza esa fantástica estrofa suya del Cantante:

“Yo soy el cantante

que han venido a escuchar

lo mejor del repertorio

a ustedes voy a brindar

y canto a la vida

de risas y penas

de momentos malos

y de cosas buenas.”

 

En mi próximo artículo os daré algunos ejemplos claros y prácticos que yo aplico en mis conferencias y que hace que un tío como yo pueda estar cerca, muy cerquita, de ser una estrella del Rock … jajaja! Me parto!

 

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